Vivimos en la Era Digital. Las redes sociales como Facebook, Twiter, Instagram y Whatsapp nos permiten estar más conectados y tener la posibilidad de comunicarnos en forma instantánea con otras personas en cualquier lugar del mundo. Pero con ello ha surgido un nuevo problema: muchos usuarios les han dado un uso especial, utilizando las redes para realizar escraches, difundir hurtos, estafas o casos de violencia, haciendo  públicas sus situaciones y alertando a otros. Compartir en las redes sociales una denuncia contra una persona, publicar su nombre o su imagen acusándola de algún delito puede tener consecuencias.

Estas situaciones se presentan de distintas formas. Están quienes realizan denuncias desde su cuenta, la cual ven sus amigos, o también se han creado grupos de “Denuncias”, donde cualquiera puede acceder. Perfiles falsos, publicaciones anónimas, cadenas de correos electrónicos son a veces utilizados como herramientas para la difamación. Un comentario puede ser leído, celebrado (“me gusta”) y compartido al instante. Pero si el comentario resulta falso, injuriante o agraviante puede conllevar una responsabilidad civil y penal. El Código Penal no solo reprime al autor de injurias y calumnias, sino también a quien publicare o reprodujere, por cualquier medio, injurias o calumnias inferidas por otro,  siempre que su contenido no fuera atribuido en forma sustancialmente fiel a la fuente pertinente

Entre los Términos de Servicio de Facebook se encuentran ciertos puntos que resultan importantes:

2.5. – Está terminántemente prohibido el utilizar los servicios de Facebook con el propósito de venganza, represalia, desquite, revancha o castigo”

4.2. – El usuario se obliga a no transmitir, difundir, publicar(…) a través de Facebook contenidos, imágenes, textos, anuncios, mensajes, o cualquier otro producto que de cualquier forma pueda ser considerado:

  • ilegal, ofensivo, abusivo, o en cualquier caso cuestionable
  • con contenido racista, difamador, o que promueva el terrorismo, daño físico, moral o material a uno mismo o a otros individuos o grupos (…)
  • que induzca, incite o promueva actuaciones delictivas, denigratorias, difamatorias, infamantes, violentas
  • suplantando la personalidad o información del remitente”

8.2. – Facebook (…) se reserva el derecho de revisar o eliminar cualquier información publicada, con o sin aviso, especialmente si Facebook considera que estas condiciones de uso no se han respetado.”

Si usted es victima de difamaciones por estos medios debe tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  1. – Es fundamental no dejarse llevar por nuestras emociones ante un insulto o calumnia recibida a través de una red social, ya que ello nos llevaría a responder en los mismos términos, en el mejor de los casos, e incurrir igualmente, en el mismo delito.
  2. – En ocasiones es mejor dirigirse al autor y solicitar en forma privada y  respetuosamente una corrección de la información. En caso de negativa, el siguiente paso es intimar en forma fehaciente mediante carta documento bajo apercibimiento de iniciar acciones legales.
  3. – Debemos recopilar pruebas de la existencia y contenido de los mensajes, bien sea a través de una captura de pantalla, imágenes o cualquier otro medio equivalente, siendo lo más recomendable, no obstante, levantar Acta Notarial de los mismos.
  4. Contactar con la red social a fin de requerirles el borrado y retirada de los mensajes publicados, así como la salvaguarda de los datos obrantes en sus sistemas relativos a la identidad (nick, datos de registro, IP, etc) del autor de los mensajes, para su requerimiento en el seno del procedimiento judicial.
  5. – En caso de persistencia los pasos a seguir son Presentar una querella por injurias y calumnias en el juzgado penal correspondiente a su domicilio.
  6. – Es posible acudir también, a la jurisdicción civil, reclamando las cantidades a indemnizar por los posibles daños y perjuicios causados por la difamación.

Cabe aclarar que en nuestro país se respeta la libertad de expresión. Una opinión o un insulto no es necesariamente un delito. Pero citando a Alberto Vega, Asesor legal de Facebook, “no debe olvidarse que el derecho de expresar nuestras opiniones libremente, termina cuando comienza el derecho del prójimo a que se le respete su honor y buena reputación.”

 
About The Author

Germán Derly Juárez